Tipos de Rosácea y cómo se manifiesta cada uno

Ya habíamos hablado de qué es la rosácea y que causa esta enfermedad, hoy hablaremos de los Tipos de Rosácea que existen y cómo se manifiesta cada uno.

Independientemente de los Tipos de Rosácea que se sufra, esta enfermedad tiene un claro factor hereditario y se ve afectado por diferentes factores como:

  • La exposición solar
  • El estrés
  • El contacto con agua caliente o vapor
  • Viento
  • Ejercicio intenso
  • Consumo de alcohol y tabaco
  • Climas extremos (especialmente con el frío)
  • Aliños fuertes en las comidas
  • Humedad
  • Calefacción.

tipos de rosacea

La rosácea comienza como un enrojecimiento de la piel (llamado eritema) en la parte central de la cara, mejillas, nariz y/o frente, incluso existen casos en los que puede afectar el cuello y el pecho. A medida que la enfermedad progresa,  se pueden desarrollar otros síntomas como:

  • Eritema semi-permanente
  • Telangiectasia (dilatación de los vasos sanguíneos superficiales de la cara)
  • Pápulas circulares enrojecidas (pequeños granos)
  • Pústulas
  • Enrojecimiento ocular
  • Quemazón
  • Ardor
  • Picazón
  • Nariz roja lobulada (rinofima), que sólo se da en casos muy avanzados.

Los síntomas de la rosácea, muchas veces pueden ser confundidos con acné, ya que existen casos en los que es acompañada de acné vulgaris y/o dermatitis seborreica. Por lo general, esta enfermedad, tiene un largo periodo de evolución.

Tipos de Rosácea

Según la clasificación de la National Rosacea Society de los Estados Unidos, la enfermedad puede dividirse en cuatro Tipos de Rosácea (se puede presentar más de un tipo de rosácea en una misma persona)

1. Rosácea Eritematosa-Telangiectásica

Aparece como un enrojecimiento (eritema) en el centro de la cara, nariz y mejillas que suele ser constante y/o que aparezca o se agrave bruscamente en un episodio de rubor (acompañado de sensación de calor y quemazón). La piel suele estar muy inflamada y especialmente sensible al tacto, incluso en algunos casos puede doler.

En los brotes rojos, y entre ellos, se pueden ver pequeños vasos sanguíneos dilatados en forma de arañas vasculares o telangiectasias (sobre todo alrededor de la nariz). Cuando la piel está estable entre brote y brote presenta sequedad y persiste el enrojecimiento. En general este tipo de piel suele ser muy sensible, seca, rugosa (con o sin escamas). Los síntomas pueden estar presentes en el cuello, el pecho, las orejas y el cuero cabelludo.

2. Rosácea pápulo-pustulosa

También presenta un enrojecimiento de la zona central de la cara, pero en este caso es menos intenso y aparecen alteraciones similares al acné. Se presentan pequeñas pústulas, bultos o granos que aparecen en brotes, sobre todo en las mejillas. La diferencia con el acné, es que estas lesiones no presentan puntos negros, y los granitos no son acompañados con pus. La piel es también muy sensible, pero el dolor y la sensación de ardor son menos intensos. A diferencia del tipo anterior, la piel no tiene un aspecto seco, sino más bien graso, manteniendo su característica de sensible y se suele sentir ardor y escozor. También pueden presentarse telangiectasias en su superficie de la piel. Esta forma clínica es mas frecuente en mujeres de edad mediana. Los síntomas pueden estar presentes en el cuello, el pecho, las orejas y el cuero cabelludo.

3. Rosácea Fimatosa

La gran mayoría de los casos de este tipo de rosácea ataca a los hombres y es más grave que los dos tipos anteriores. En general se presenta en la evolución de alguno de los otros subtipos de rosácea. El ‘fima’ se refiere al engrosamiento de la piel debida a la degeneración de sus capas superficiales a causa de la inflamación continua. La piel se percibe muy engrosada, con un aspecto tosco, poros muy abiertos superficie rugosa enrojecida, muy brillante y grasa. Al tacto, la piel está rugosa y se palpan bultos internos (por la fibrosis irregular). También se presentan arañas vasculares o telangiestacias.

La nariz es la mas frecuentemente afectada dando lugar a lo que se denomina es rinofima, aunque se puede observar en otras partes de la cara las orejas (otofima), frente (metofima), barbilla (gnatofima) o párpados (blefarofima).

4. Rosácea ocular

El cuarto tipo afecta también a los ojos, pudiendo presentarse de forma aislada o acompañando a cualquier otro tipo de rosácea. Pueden afectar a uno a ambos ojos. Uno de cada cinco casos de rosácea, pueden desarrollar problemas oculares, siendo más común en personas jóvenes.

Se puede presentar con ojos rojos, exceso de lágrimas, picazón, sequedad, ardor o picazón, sensación de cuerpo extraño, visión borrosa o disminuida, sensación de ojo seco, quistes en los párpados y aumento de sensibilidad a la luz. El diagnóstico de esta enfermedad ocular grave lo debe hacer el oftalmólogo.

Si no es diagnosticada y tratada, la rosácea ocular se puede complicar con alteraciones de la parte anterior del ojo, como la queratitis, el hipopión, la conjuntivitis y la uveítis anterior.

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