Aprovecha los distintos beneficios de los probióticos según cada cepa

Son  unos diminutos microorganismos que nos entregan distintos beneficios para nuestra salud,  una vez ingeridos sobreviven en el tubo digestivo del consumidor donde regulan la microbiota intestinal y ejercen efectos beneficiosos.

Los probióticos son principalmente bacterias lácticas pertenecientes a los géneros Lactobacillus Bifidobacterium que, en su mayoría, han sido aisladas a partir de deposiciones de individuos sanos. Según la cepa,  existen distintos beneficios tales como: actividades antioxidante, anti-inflamatoria, inmu-noestimulante, antitumoral, analgésica, antibacteriana, etc.

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Evidencias científicas apoyan los efectos sobre la salud de las cepas probióticas:

  • Lactobacilus casei CRL 431: La mayoría de los estudios realizados han sido en modelos animales, mostrando que esta cepa es capaz de estimular la inmunidad tanto local como sistémica y de inhibir el crecimiento de distintos enteropatógenos. Por otra parte, gracias a su actividad ß-galactosidasa que permanece funcional en el tubo digestivo del ser humano, mejora la tolerancia a la lactosa en los individuos hipolactásicos (8). También se ha mostrado que el consumo de un producto comercial con  casei CRL 431 y una cepa de L. acidophilus disminuye el sobrecre-cimiento bacteriano a nivel intestinal en humanos (9). Esta propiedad la vuelve interesante para los individuos con síndrome de intestino irritable o en aquellos que consumen inhibidores de bomba de protones, situaciones que predisponen al sobrecrecimiento bacteriano.
  • Bifidobacterium lactis 420: En asociación con L. acidophilus 74-2, el consumo de un yogurt con  lactis 420 por tres semanas (300g/d) en voluntarios sanos aumentó la actividad fagocítica de los neutrófilos, modulando por lo tanto la respuesta inmune celular inespecífica; disminuyó además, la trigliceridemia en un 11.6% en estos sujetos (16). Por otra parte, el consumo por 8 semanas de B. lactis 420 junto con L. paracasei LPC-37 y L. acidophilus 74-2 aumentó la actividad fagocítica de los monocitos y granulocitos y el recuento de linfocitos CD57+de sujetos sanos, mientras que en pacientes con dermatitis atópica, estos probióticos disminuyeron el recuento de linfocitos CD4+CD54+ y el índice de sintomatología de alergia (SCORAD)
  • Bifidobacterium animalis spp. lactis DN-173 010:En un estudio realizado en 274 adultos que padecían de síndrome de intestino irritable con constipación, el consumo por seis semanas de un producto con DN-173010 mejoró significativamente la distensión abdominal y el índice de «Calidad de vida relacionada con la salud» comparado con el grupo control (23). Además, se observó un aumento de la frecuencia de deposiciones en el subgrupo de sujetos más constipados (<3 deposiciones/semana). Por otra parte varios estudios indican que esta cepa previene el desarrollo de lesiones preneoplásicas en modelos animales de tumor colónico y disminuye actividades enzimáticas procarcinogénicas (ß-glucuronidasa) de la microbiota colónica. Estos estudios sugieren que el consumo de  lactis DN-173 010 podría ser un factor protector frente al desarrollo de cáncer colo-rectal en el ser humano. Por otra parte el consumo de B. lactis DN-173 010 por dos semanas en voluntarios sanos disminuyó significativamente los niveles en saliva de S. mutans, un patógeno implicado en el desarrollo de las caries dentales. 
  • Lactobacillus rhamnosus HN001:La mayoría de la información disponible sobre los efectos de esta cepa en humanos se refiere a su capacidad de reforzar las defensas del individuo, más particularmente en sujetos con inmunosupresión leve.
  • Lactobacillus johnsonii NCC 533También denominado Lal, es una de las cepas probióticas más estudiadas. Se adhiere a células intestinales principalmente gracias a su ácido lipoteicoico y permanece vivo en el tubo digestivo del consumidor, donde puede modular la microbiota intestinal, como lo ha mostrado un estudio realizado en voluntarios chilenos. Resulta interesante su capacidad de sintetizar fructooligosacáridos de alto peso molecular tipo inulina fenómeno que podría explicar su capacidad (similar a la de los prebióticos) de estimular el crecimiento de bifidobacterias en el colon, como ya ha sido mostrado en humanos.
  • Lactobacillus acidophilus NCFM: Su permanencia en el tubo digestivo podría ser favorecida por su capacidad de adherencia a las células epiteliales intestinales. Produce peróxido de hidrógeno (H202) y bacteriocinas que inhiben el crecimiento de patógenos tales como  typhimurium, S. aureus, E. coli, L. monocytogenes y C. albicans. Dichas actividades antimicrobianas permitirían a NCFM modular la composición de la microbiota y disminuir el riesgo de infección gastrointestinal y de diarrea. Más novedoso es la observación reciente que NCFM tiene actividad analgésica, la cual se traduce en una reducción de la hipersensibilidad visceral abdominal. En efecto, Rousseau et al. (57) han mostrado por primera vez, que NCFM aumenta en forma dosis-dependiente y hasta en un 40% el umbral de dolor en un modelo animal de hipersensibilidad visceral, lo que equivale al efecto obtenido con 1 mg/kg de morfina administrado por vía subcutánea. Dicho efecto analgésico se debería a que este probiótico estimula en más de 50 veces la expresión de receptores de tipo opioide y canabinoide implicados en la regulación del sistema nociceptivo (del dolor) a nivel intestinal. Podría explicar el efecto aliviador de ciertas cepas probióticas en individuos con hipersensibilidad visceral tales como aquellos con síndrome de intestino irritable, pero también en lactantes con cólicos y en niños con dolor abdominal recurrente.
  • Lactobacillus rhamnosus GG Numerosos estudios han evaluado los efectos de LGG sobre la diarrea. Un metanálisis realizado a partir de 8 ensayos randomizados (988 niños) que analizó el efecto de LGG en el tratamiento de la diarrea aguda, mostró que LGG no afectaba el volumen de deposición emitida pero disminuía significativamente la duración de los episodios de diarrea (-1.1 día), particularmente en aquellos producidos por rotavirus (-2.1 días), además de disminuir el riesgo de diarrea >7 días (RR=0.25) y la duración de hospitalización (-0.58 día) (69). Otros dos metanálisis concluyeron que LGG también podía ejercer un efecto preventivo de la diarrea (diarrea asociada a antibióticos y diarrea del viajero) (70,71). Dicho efecto podría deberse a las propiedades antibacterianas (27) o inmunoestimulantes de LGG.

Por lo tanto el consumo de probióticos puede ser de utilidad para reducir el riesgo de diarrea, disminuir la severidad de alergia, aliviar la sintomatología digestiva en sujetos con síndrome de intestino irritable, mejorar la tolerancia a la lactosa en sujetos hipolactásicos, y estimular la inmumdad en sujetos con inmuodeficiencia moderada, por lo cual su consumo regular representa un beneficio para la salud del consumidor.

Fuente:  Revista Chilena de Nutrición.  Vol. 37, N°1, Marzo 2010: págs: 97-109

Francisca Javiera Concha Carvallo

Nutricionista Mención Gestión y Calidad

Nutricionista Club Deportivo Colo Colo

Instagram: @nutricionista.franconcha

Twitter: @nutrifranconcha

Evaluaciones nutricionales: fran.concha.c@gmail.com

 

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